Recordando al poeta de la Llanura......

Se crea este Blog, con el trabajo conjunto de los hijos y familiares del Poeta de Camaguán, quien dedicó su vida, aún fuera de su terruño, al estudio e investigación de su historia, tierra y costumbres, en una constante lucha para mantener vivas sus raíces y tradiciones. Germán Fleitas Beroes, plasmó en sus libros y escritos, su voluntad y esperanza de que su obra no quedara en el olvido, pues había mucho de Venezuela en ella. Amó su país y amó el rincón de suelo en el que nació y se esforzó en sembrar la identidad nacional a través de su pluma. Por eso, hoy sus hijos y familiares, juntamos nuestros recuerdos para crear esta página en honor a un venezolano auténtico.

Damos disculpas a nuestros lectores pues nuevamente está presentando fallas el reproductor LISTENGO, lo cual impide escuchar los audios subidos en dicho programa. Trataremos de solventar a la brevedad dicho inconveniente.

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jueves, 12 de junio de 2014

La Leyenda de "La Rubiera"


El poeta Fleitas Beroes, estudioso  y cultor de las tradiciones llaneras, escribió una carta dirigida a José Romero Bello, que fue colocada en el reverso de la carátula del Long Play "La Rubiera". 
Dicha carta cuenta la leyenda, tal y como la escuchó de sus padres y abuelos:


" Escucha José Romero:
El nombre de este Long -Play encierra toda una época....
"   La Cruz",  hato famoso enclavado en el corazón de los llanos del Sur del Guárico, junto a Cazorla, fue fundado por uno de los primeros MIER  y TERÁN llegados a estas tierras, procedente  de allende los mares. Hombre de gran tesón, a quien llamaban familiarmente "  el rubio",  por ser éste de tez muy blanca, cabellos amarillos y ojos azules.
 
En pocos años "  La Cruz"   fue creciendo en sabana, se multiplicaron las bestias, aumentaron considerablemente las vacadas, y fueron cambiados por onzas de oro, interminables puntas de novillos que marchaban todos los años con rumbo a los mercados del centro, siguiendo ariscos el dulce sonsonete de las coplas.

Crecía aquella propiedad vertiginosamente, y crecía también el núcleo familiar, bajo la mirada paternal de don Sebastián, uno de los primeros fundadores. Y los llaneros de entonces comenzaron a llamar aquel inmenso paño de sabana: "  LA CRUZ RUBIERA"   y años después: "  LA RUBIERA", simple y llanamente, bajo cuyo nombre se hizo famoso.

De eso hace muchos años... Dos siglos. Tal vez mas....
Llegó a tener ciento sesenta (160) leguas de sabana, y es considerado por todos los llaneros , como uno de los hatos mas ricos que ha existido en Venezuela, en toda su historia.

Pero si rico  fue en hacienda, también lo fue en leyenda: Todavía se habla del "   familiar de la Rubiera", abuelo, tal vez, del famoso "   familiar de Altamira...."

Los viejos de antes contaban, en esas noches de luna y alcaravanes, que sus mayores les decían que en     "   LA RUBIERA"   fueron enterrados vivos, en los cuatro puntos cardinales del hato y por separado, un hombre, un perro, un toro y un caballo, para que nunca faltara gente, vigilancia, ganado y bestias.... También es fama que un mayordomo, en ocasión de tener " un rodeo cogido", echó una maldición: "  Ah malaya se presentara el demonio para que me haga  una "  majada"  donde encerrar  estos animales"   Le daría el alma!!!!

En la noche se presentó un indio, dientes de oro, y vino el diálogo:
-¿Para donde va, zambo?
-Voy para Apure a parar unas "  majadas"
-Fabríqueme una!
-Convenido!
El mayordomo se fue a dormir, y a la mañana siguiente, como por arte de magia, el indio tenía  la " majada"    lista.
Cuando el mayordomo le fue a pagar el trabajo, se dio cuenta de que todo estaba perfecto; pero los tranqueros no tenían las trancas pasadas.
-¿Que pasó con las trancas que no están metidas?
-Esas las meterá usted, respondió el forastero, porque yo no hago la cruz ni jugando!!!

El hombre desapareció en medio de una llamarada, un fuerte olor a azufre quedó bamboleando de monte a monte, mientras que el mayordomo, con la cara lívida de espanto, ensilló presuroso su caballo y se fue a Calabozo a confesarse con el cura. Era el Diablo....

Este famoso hato guariqueño pasó a manos del General Juan Vicente Gómez, y cuando no era ni la sombra de lo que fue, los vaqueros daban por terminados todos los años los trabajos de llano, cuando habían castrado cuatro mil (4000) toros. Cuando eso  ya el hato estaba en ruinas.... Hace pocos años esta inmensa propiedad fue dividida en hatos pequeños, y hoy solo queda de "  LA RUBIERA".... el nombre  y las leyendas.

Cruzando una vez por sus sabanas, me vino el recuerdo infantil de las consejas que me contaban mis padres y abuelos, llaneros de pura cepa, en aquellas noches guariqueñas, de " casos"   y aparecidos, cuando el perfume  de los naranjos en flor jugueteaba con los rayos de la luna sobre los tramos de los viejos corrales, cuando el monótono run-run del chinchorro, bajo el ala amorosa del caney, se confundía con el canto de los aguaitacaminos....Y escribí un corrido: "  LA MAJADA DEL DIABLO".  A lo mejor algún día te encargarás tu mismo de grabarlo

Atentamente
Germán Fleitas Beroes


A continuación se coloca el audio de "La Rubiera" de José Romero Bello y el de "La Majada del Diablo " de Germán Fleitas Beroes: 

miércoles, 30 de enero de 2013

LA CAIMANA DE FAORO Y EL CAIMAN DE BOCA BRAVA.TOMADO DE VIVENCIAS LLANERAS DEL ABUELO

La Caimana de Faoro

El musiú José Faoro, de origen italiano, hombre trabajador y bondadoso, se estableció en el viejo San Fernando hasta su muerte ocurrida en 1972. 

La caimana que crió desde pequeña y que fue la atracción local por más de 60 años, constituye parte del anecdotario sanfernardino del siglo XX La caimana fue “adoptada” por José Faoro con tan solo 3 días de nacida. 

Según la investigación efectuada por Manuel Abrizzo, y publicada en el libro APURE ADENTRO, a la caimana le pusieron como nombre “El Negro”, pensando que era macho, pero después, al comprobar que era hembra, se llamó “La Negra”. 

La caimana dormía en el pecho de su dueño y andaba a su antojo por la casa. En el patio de la casa, le construyeron un estanque con rampas para su disfrute y solaz. Cuenta don Manuel Abrizzo:

 “Don José Faoro, había nacido en Brescia, Italia en 1897. Se vino a Venezuela a la edad de 15 años y se radicó en Los Teques, donde conoció a un paisano apellidado Danello, quien lo lleva a San Fernando. Aquí montaron una joyería. Luego Faoro compró una casa en la calle 24 de Julio y allí instala su famosa joyería”.

Se casó con la apureña Ángela Filomena Estévez con quien, a pesar de no tener hijos propios, criaron doce. Al parecer, Don Faoro se dedicaba además a elaboración de medicinas naturales para tratar el cáncer, hongos, asma entre otros y se hizo famoso con un preparado llamado “Felisbesta”, recetado para el ganado. Igualmente realizaba actividades de comercio con plumas de garza y pieles de caimán. Faoro era amante de la fauna. 

Nos cuenta a su vez don Francisco Serrano Castillo en “El Último Violín”: 

Imagen Manuel  Abrizzo
“Entre aquellas curiosidades se contaban una grulla, que Faoro peinaba en su regazo al amanecer, para luego volar libre y elegante por el cielo de San Fernando; un casar de puerco espines, compañeros inseparables de sus diarias caminatas por la plazoleta Sucre; dos cunaguaros y un enorme tigre, fieras amaestradas a tal extremo que sus necesidades las cumplían en el sitio destinado a los humanos y, como creado por la fantasía, la no menos sorprendente domesticación de una caimana de unos cinco metros la cual llamaba El Negro. El animal comía en sus manos y muchos curiosos posaron tendidos sobre ella; por las noches abandonaba su estanque, dirigíase a la habitación de la pareja y descansaba su descomunal cabeza en el lecho donde yacían. 

Recorría la estancia con mansedumbre, apostándose en el negocio para asombro del vecindario, exhibía algunos colmillos de oro que el orfebre implantó en sus fauces.” 

 El animal se convirtió en una atracción y era visitado por gente proveniente de otros destinos. Se comía diariamente tres kilos de pechuga o muslo de pollo, que podía sustituirse eventualmente por carne o pescado de mar, nunca de río. Cuentan que jamás la alimentaron con animales vivos. 

Don Faoro murió en julio de 1972. Contó doña Ángela que cuando trajeron el ataúd con el cuerpo de Faoro y lo colocaron en el salón, Hernán Falcón, uno de los muchachos criados por la pareja, se fijó que la caimana se dirigía hacia ellos; por lo que colocaron el cajón en el piso. El animal dio entonces un salto y se montó sobre la urna, lo cual fue interpretado como una manifestación de dolor.

 Muerto Faoro, la caimana pasó cuatro meses sin comer. El animal durante cuatro años no volvió a entrar en la habitación de la pareja. 

La Negra, de 67 años, murió en 1992 y su cuerpo fue embalsamado con las fauces abiertas, colocado en un cajón de vidrio y ubicado a la entrada de la casa de la familia. 

Para darle el toque pintoresco propio del llanero, colocamos a continuación unos versos informales del poeta Fleitas Beroes, dedicados a su sobrino.

Pablo, como estas en Guayabal 
Y el tiempo se está pasando 
Me buscas en San Fernando 
Un joropo instrumental. 
Compra el toro de El Moral 
Y para botar mi pava 
Si no encuentras una baba 
Metida entre una macolla, 
Me le robas a Montoya 
El Caimán de Boca Brava.

DUDA. 
Ese caimán bolas de oro 
No debe ser tan jembrero, 
Ya hubiera puesto un ñemero 
la caimana de Faoro.


Y hablando de Francisco Montoya y de caimanes, aquí está  "El Caimán de Boca Brava"

  

Fuentes Consultadas: Apure Adentro, Ministerio de Planificación y Desarrollo, con textos de Manuel Abrizzo y El ültimo violín de Francisco Serrano Castillo.

martes, 7 de junio de 2011

El Guariqueño

EL GUARIQUEÑO
Letra: Germán Fleitas Beroes

El Guárico es para todos, es para todos
La tierra del galerón (bis)
Con sus muchachas bonitas, oye bonitas
Que alegran el corazón (bis)

De Tucupido a Zaraza, ay a Zaraza
Suspira el atardecer (bis)
No hay pueblos como los míos, como los míos
Para quien sepa querer (bis)

Cuando salí de Altagracia,
No quise decir adiós (bis)
Porque en su cielo reluce, oye reluce
Toda la gracia de Dios (bis)

Camaguán en el Estero, en el Estero
Santa Rosa en el Palmar (bis)
Y Calabozo en mis voces, ay en mis voces
Nunca lo podré olvidar (bis)

Por eso que guariqueño, ay guariqueño
He sido, soy y seré (bis)
Desde el perfil del sombrero, ay del sombrero
Hasta la punta del pié (bis)

jueves, 14 de abril de 2011

El poeta Fleitas Beroes, con frecuencia era invitado a participar en eventos de importancia del acontecer nacional de la época. En dichos eventos participaba activamente como poeta, preparando versos y en ocasiones preparando libretos.
En esta ocasión ofrecemos uno de sus papeles de trabajo, realizado con motivo de un homenaje que se haría, en enero de 1984, al gobernador del estado Guárico del momento, Modesto Freites Piñate, hombre muy apreciado en aquella comunidad.
En tal ocasión, el poeta preparó unos versos para la entrada del Gobernador al acto. El resultado de su trabajo, que ofrecemos como un material inédito, es un sencillo y fresco poema dedicado a Camaguán.
Vale recordar que en aquellos tiempos se escribía con maquinas manuales y se utilizaba papel carbón para que quedara una copia del escrito. Es por ese motivo, aunado al tiempo transcurrido, que la hoja no está muy legible, sin embargo transcribiremos el poema:

DECIMAS PARA EL HOMENAJE A MODESTO FREITES PIÑATE

                1
¡Señoras y caballeros
De mi más profundo afecto!,
Me parece lo correcto
Volver hacia los esteros,
Ver de nuevo a los llaneros
Con sus cobijas caladas
Casitas destartaladas
Con flores que las aroman
Y muchachas que se asoman
Al paso de las vacadas

               
 
2
La Manga, el camino real
¡Tan querido, tan sencillo!
¡Ahila, ahila novillo!
-grita el viejo caporal;
Otro nombra a Pato Real
Y se estiran los cantares;
Peones de aquellos lugares
Están contentos ahora
Porque vienen de Zamora
Y van para los palmares.
 3
Camaguán , el pueblo mío
Ha sido cuna de artistas:
Pintores, grandes arpistas,
Músicos de señorío.
¿No será el agua del rio
Que ilumina al bautizado?
El presente y el pasado
Le cantan a Camaguán,
La tierra del “Gavilán”
Que tanta fama le ha dado
4
Yo he sostenido en Caracas
Con orgullo y con esmero
Que todo camaguanero
Nace tocando maracas.
¿Tendrán que ver las matracas
Con esas cosas del alma?;
Hay que meditar con calma,
Pensar como guariqueños
Y saber que somos dueños
Del horizonte y la palma.


5
Haciendo un recuento digo,
Sin cargos en la conciencia,
Que la Humildad y Paciencia
Es nuestro mejor amigo;
Yo lo pongo de testigo
Y en un instante comprendo
Que nos ama, y lo defiendo
Con gran fe, con gran coraje,
Ël está en este homenaje
Aunque no lo estemos viendo.

6
A toda la concurrencia
Y a los dueños de “El Reflejo”
Éstas décimas les dejo
Escritas con gran paciencia;
Saludando la presencia
Surgida en limpio debate
De un hombre que va al combate
Por su Estado y por su honor:
¡El ilustre Senador
MODESTO FREITES PIÑATE!
En  la foto, el poeta con Roquelina Navarro y Modesto Freites Piñate.
La foto de la Humildad y Paciencia, fue tomada por  Arturo Alvarez de Armas y está publicada en el Blog. San Juan de los Morros, junto con otras excelentes imágenes de la Iglesia de Camaguán